B.
  • Home
  • Blog

Cambio climático, olas de calor o frío extremo y salud vascular: la incidencia estacional ampliada

2/9/2026

0 Comments

 
Picture
El cambio climático no solo afecta al planeta. También afecta a nuestros cuerpos. Y en particular, al sistema vascular, que responde de forma directa a los cambios de temperatura, humedad, presión atmosférica y estrés térmico.
En las últimas décadas, hemos pasado de tener estaciones predecibles a experimentar olas de calor y frío cada vez más extremas, intensas y prolongadas. Esta nueva realidad tiene consecuencias clínicas tangibles: más ingresos por eventos cardiovasculares, mayor número de trombosis, crisis hipertensivas y empeoramiento de enfermedades venosas crónicas.
En este artículo, el Dr. Fernando Biguria analiza cómo el clima extremo influye en la salud vascular y qué podemos hacer —como pacientes y como sociedad— para anticiparnos a estos cambios.

El sistema vascular: un regulador térmico sensible
​Nuestros vasos sanguíneos no solo transportan oxígeno y nutrientes. También son el principal mecanismo de regulación térmica del cuerpo.
Cuando hace calor, los vasos se dilatan para liberar calor a través de la piel (vasodilatación).
Cuando hace frío, se contraen para conservar la temperatura interna (vasoconstricción).
Este sistema funciona bien cuando los cambios son progresivos y suaves. Pero con exposiciones extremas —como una ola de calor de 45 °C o una entrada súbita de aire polar—, el sistema se ve forzado, y aparecen las crisis vasculares.


Olas de calor: el enemigo silencioso de las venas
El calor extremo puede tener un impacto directo sobre la circulación periférica:

🔥 Vasodilatación excesiva y edema
Cuando la temperatura ambiente es muy alta, las venas se dilatan en exceso y pierden capacidad de contracción. Esto ralentiza el retorno venoso, acumula sangre en las piernas y genera:
  • Pesadez

  • Hinchazón (especialmente en tobillos y pies)

  • Dolor

  • Calambres nocturnos


En personas con insuficiencia venosa crónica o várices, estos síntomas se intensifican notablemente durante los meses más calurosos.

⚠️ Riesgo de trombosis
La deshidratación (común en verano) aumenta la viscosidad de la sangre, lo que favorece la formación de coágulos. Además, el sedentarismo derivado del calor —pasar muchas horas en casa o en reposo— puede agravar este riesgo.
En pacientes con factores predisponentes (vuelos largos, obesidad, trombofilias, cirugía reciente), las olas de calor actúan como desencadenante de eventos trombóticos.

Frío extremo: un reto para las arterias
En el otro extremo térmico, el frío intenso también afecta al sistema vascular, especialmente arterial.
❄️ Vasoconstricción y crisis isquémicas

Cuando la temperatura cae bruscamente, el cuerpo reduce el flujo sanguíneo a las extremidades para conservar el calor central. Esto puede provocar:
  • Entumecimiento

  • Cambios de coloración en manos y pies

  • Dolores agudos tipo claudicación

  • Crisis en pacientes con enfermedad arterial periférica

  • Agravamiento del síndrome de Raynaud


Además, el frío puede elevar la presión arterial y aumentar el riesgo de infarto e ictus en personas vulnerables, especialmente mayores o con antecedentes cardiovasculares.

¿Qué dice la evidencia médica?
Diversos estudios epidemiológicos han confirmado lo que ya se ve en consulta:
Las temperaturas extremas aumentan la incidencia de eventos vasculares.
Algunos datos relevantes:
  • Durante las olas de calor, se incrementan los casos de trombosis venosa profunda y embolismo pulmonar.

  • Las crisis hipertensivas y eventos isquémicos aumentan tras caídas bruscas de temperatura.

  • Las hospitalizaciones por insuficiencia venosa o linfedema son más frecuentes en verano.


Esto confirma que el sistema vascular es altamente termosensible y que el cambio climático ya tiene consecuencias clínicas visibles.

¿Qué podemos hacer ante esta nueva realidad climática?
1. Adaptar la prevención al climaYa no basta con dar recomendaciones estacionales tradicionales. Hay que:
  • Beber más agua incluso sin sed

  • Usar medias de compresión todo el año si hay indicación

  • Evitar la exposición prolongada al calor o al frío

  • Hacer pausas activas en casa si el clima impide salir

  • Controlar estrictamente la presión arterial en cambios de estación

2. Educar al paciente vascular
Es fundamental que las personas con patología venosa o arterial entiendan cómo responde su cuerpo al clima y qué síntomas no deben ignorar: pesadez que no cede, edema anómalo, cambios de color en extremidades, etc.
3. Valorar el impacto ambiental en cada diagnóstico
En consulta, cada vez es más importante preguntar por la exposición térmica del paciente: si trabaja en exteriores, si tiene mala climatización en casa, si ha viajado a zonas con climas extremos.
El clima ya es un factor clínico más.


Conclusión: el clima cambia… y tu circulación también
No podemos detener el cambio climático desde una consulta, pero sí podemos ayudar a nuestros pacientes a entender cómo afecta a su salud vascular y cómo protegerse ante condiciones extremas.
Porque el calor y el frío no son solo una cuestión de incomodidad: son, cada vez más, desencadenantes silenciosos de eventos vasculares graves.
En la consulta del Dr. Fernando Biguria, la prevención se adapta al clima, y el tratamiento siempre parte del conocimiento individual del paciente y de su entorno.


¿Notas que tus síntomas circulatorios empeoran en verano o invierno? ¿Tienes antecedentes de trombosis o enfermedad arterial y vives en una zona con clima extremo?
Consulta con el Dr. Fernando Biguria para una valoración completa y un plan de cuidado vascular adaptado a ti… y al clima que te rodea.


0 Comments



Leave a Reply.

Powered by Create your own unique website with customizable templates.
  • Home
  • Blog