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Viajes largos en coche: el riesgo olvidado para la circulación

7/29/2026

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Cada verano, miles de personas recorren cientos de kilómetros por carretera para disfrutar de sus vacaciones.
Es habitual planificar la ruta, revisar el vehículo o preparar el equipaje, pero existe un aspecto que suele pasar desapercibido:
el impacto que un viaje largo en coche puede tener sobre la circulación.

Cuando hablamos de trombosis o problemas venosos durante los desplazamientos, casi siempre pensamos en los vuelos de larga distancia. Sin embargo, permanecer muchas horas sentado en un coche puede generar un riesgo muy similar si no se toman las medidas adecuadas.

En este artículo, el Dr. Fernando Biguria explica por qué los viajes largos por carretera pueden afectar a la salud vascular y qué hábitos ayudan a proteger las venas durante el trayecto.

¿Por qué viajar muchas horas sentado afecta a la circulación?

El sistema venoso de las piernas necesita movimiento para funcionar correctamente. Cada vez que caminamos, los músculos de la pantorrilla actúan como una auténtica "bomba" que impulsa la sangre hacia el corazón.

Cuando permanecemos sentados durante varias horas, especialmente con las rodillas flexionadas y apenas movimiento, ese mecanismo pierde eficacia. Como consecuencia:

● El retorno venoso se ralentiza.
● La sangre tiende a acumularse en las piernas.
● Aumenta la presión dentro de las venas.
● Se favorece la aparición de hinchazón y sensación de pesadez.En personas con factores de riesgo, esta situación puede favorecer incluso la formación de un trombo.

¿Qué ocurre exactamente durante un viaje largo?

Aunque el coche permita realizar paradas cuando se desee, lo cierto es que muchas personas pasan entre cuatro y ocho horas prácticamente inmóviles.
Durante ese tiempo se producen varios cambios fisiológicos.

Disminuye el retorno venoso
La inmovilidad reduce la acción de los músculos de las piernas, fundamentales para impulsar la sangre de regreso al corazón.
El resultado es un flujo venoso más lento y una mayor acumulación sanguínea en las extremidades inferiores.

Aumenta la presión dentro de las venas
Permanecer sentado durante mucho tiempo incrementa la presión venosa, especialmente en personas que ya presentan insuficiencia venosa o varices.

Por eso muchas personas llegan a su destino con:
● Tobillos hinchados.
● Sensación de piernas pesadas.
● Molestias al caminar tras bajarse del vehículo.

La deshidratación también influye
En verano es frecuente beber menos agua de la necesaria durante el viaje para evitar hacer paradas frecuentes.
Sin embargo, la deshidratación hace que la sangre sea más viscosa, dificultando aún más la circulación y aumentando el riesgo de trombosis en personas predispuestas.

¿Quién tiene más riesgo?

No todas las personas presentan el mismo riesgo vascular durante un viaje largo.

Conviene extremar las precauciones cuando existen factores como:
● Antecedentes personales de trombosis.
● Varices importantes.
● Insuficiencia venosa crónica.
● Obesidad.
● Embarazo.
● Tratamientos hormonales.
● Edad avanzada.
● Cirugía reciente.
●Enfermedades oncológicas.

En estos pacientes, un desplazamiento prolongado debería ir acompañado de medidas preventivas específicas.

¿Cómo reducir el riesgo durante un viaje por carretera?

La buena noticia es que la mayoría de los problemas vasculares asociados a los viajes pueden prevenirse con medidas muy sencillas.

Realiza paradas frecuentes
Lo recomendable es detenerse aproximadamente cada dos horas.
No basta con bajar del coche unos minutos.
Lo ideal es caminar entre cinco y diez minutos para activar la musculatura de las piernas y favorecer el retorno venoso.

Mantente hidratado
Beber agua durante todo el trayecto ayuda a mantener una adecuada viscosidad sanguínea.
Es preferible hacerlo en pequeñas cantidades de forma continua que esperar a tener sed.

Evita cruzar las piernas
Cruzar las piernas durante mucho tiempo puede dificultar todavía más el retorno venoso.
Siempre que sea posible, conviene mantener ambas piernas apoyadas y cambiar ligeramente de posición de forma periódica.

Activa los músculos mientras conduces o viajas
Incluso sentado es posible realizar pequeños ejercicios:
● Flexionar y extender los tobillos.
● Levantar ligeramente los talones.
● Contraer y relajar los músculos de las pantorrillas.Son movimientos discretos que ayudan a mantener activa la circulación.

Utiliza medias de compresión cuando estén indicadas
En personas con insuficiencia venosa o antecedentes de trombosis, las medias de compresión pueden convertirse en un gran aliado durante los desplazamientos largos.
Eso sí, deben ser prescritas por un profesional, ya que no todas ejercen el mismo nivel de compresión ni están indicadas para cualquier paciente.

Señales que no deben ignorarse después del viaje
Es normal notar cierta rigidez al bajarse del coche tras varias horas de viaje.
Sin embargo, existen síntomas que requieren valoración médica cuanto antes.

Consulta si aparecen:
● Hinchazón importante de una sola pierna.
● Dolor intenso en la pantorrilla.
● Enrojecimiento localizado.
● Sensación de calor en una extremidad.
● Dificultad para respirar o dolor torácico tras el viaje.Aunque estos casos son poco frecuentes, pueden indicar una trombosis venosa profunda o una complicación asociada que requiere atención inmediata.

¿Y si ya tienes varices?

Las personas con varices suelen notar un empeoramiento de los síntomas durante los viajes largos.
La inmovilidad favorece que las venas ya debilitadas acumulen todavía más sangre, aumentando la sensación de pesadez y la inflamación.
Por ello es especialmente importante:
● Planificar paradas.
● Caminar siempre que sea posible.
● Mantener una buena hidratación.
● Utilizar las medias de compresión si el especialista las ha recomendado.Estas medidas pueden hacer que el viaje resulte mucho más cómodo y reducir el riesgo de complicaciones.

Conclusión: disfrutar del viaje también pasa por cuidar la circulación

Cuando pensamos en la prevención vascular solemos fijarnos en el ejercicio, la alimentación o el control del colesterol. Sin embargo, los viajes largos por carretera también forman parte de esas situaciones cotidianas que pueden poner a prueba nuestro sistema venoso.

La inmovilidad prolongada, la deshidratación y las altas temperaturas propias del verano crean el escenario perfecto para que aparezcan molestias circulatorias e, incluso, problemas más importantes en personas predispuestas.

La buena noticia es que prevenir está al alcance de todos. Caminar unos minutos durante las paradas, mantenerse hidratado y escuchar las señales del cuerpo son gestos sencillos que ayudan a proteger la salud vascular.

Y si existen antecedentes de enfermedad venosa, varices o trombosis, una valoración previa con un especialista puede ser la mejor manera de viajar con tranquilidad.
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Porque unas vacaciones empiezan cuando llegas a tu destino... pero también cuando cuidas de tu circulación durante el camino.

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