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Muchas personas acuden a consulta describiendo una sensación difícil de explicar: incomodidad en las piernas, necesidad de moverlas, pesadez o incluso pequeños calambres.
Y la duda es siempre la misma: ¿es un problema de circulación o algo neurológico? El síndrome de piernas inquietas y la insuficiencia venosa pueden compartir síntomas similares, pero no tienen el mismo origen ni el mismo tratamiento. Confundirlos es más frecuente de lo que parece, y puede retrasar el diagnóstico correcto. En este artículo, el Dr. Fernando Biguria explica cómo diferenciarlos, qué señales deben alertar y cuándo es recomendable una valoración vascular. ¿Qué es el síndrome de piernas inquietas? El síndrome de piernas inquietas (SPI) es un trastorno neurológico caracterizado por una necesidad irresistible de mover las piernas, generalmente acompañada de sensaciones incómodas. Estas sensaciones suelen describirse como:
¿Qué es la insuficiencia venosa? La insuficiencia venosa es un problema circulatorio en el que las venas tienen dificultad para devolver la sangre desde las piernas al corazón. Esto ocurre cuando las válvulas venosas no funcionan correctamente y la sangre se acumula en las extremidades inferiores. Síntomas típicos de origen venoso
Principales diferencias entre piernas inquietas y problema vascular Aunque pueden parecer similares, existen claves claras para diferenciarlos. Momento en el que aparecen
¿Pueden coexistir ambos problemas? Sí, y es más habitual de lo que parece. Un paciente puede tener insuficiencia venosa leve y síndrome de piernas inquietas al mismo tiempo, lo que complica el diagnóstico si no se realiza una evaluación adecuada. Por eso es importante no quedarse solo con la descripción de los síntomas, sino analizar el contexto completo. Factores que pueden favorecer cada uno En el síndrome de piernas inquietas
Cuándo sospechar un problema vascularHay señales que orientan claramente hacia una causa circulatoria: Señales de alerta vascular
La importancia de un diagnóstico correcto Confundir ambos cuadros puede llevar a tratamientos inadecuados:
Qué hacer si tienes síntomas en las piernas Si notas molestias frecuentes en las piernas, lo más importante es observar:
En consulta, el Dr. Biguria realiza una evaluación completa que permite distinguir entre causas vasculares y no vasculares, y plantear el tratamiento más adecuado en cada caso. Conclusión: no todo es circulación… pero tampoco hay que descartarla Las molestias en las piernas son frecuentes, pero no siempre tienen el mismo origen. Diferenciar entre un problema neurológico y uno vascular es clave para actuar correctamente. Escuchar al cuerpo, observar los síntomas y consultar a tiempo permite evitar errores y mejorar el bienestar desde el inicio. Porque a veces, lo que parece una simple incomodidad… es una señal que conviene entender.
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Cuando hablamos de salud vascular, solemos pensar en ejercicio, colesterol o presión arterial. Sin embargo, existe un hábito simple que muchas veces se pasa por alto y que tiene un impacto directo en la circulación: la hidratación. Beber suficiente agua no solo ayuda a mantener el equilibrio del organismo, sino que también juega un papel fundamental en la fluidez de la sangre, el funcionamiento del sistema venoso y la prevención de problemas circulatorios. El cuerpo humano está compuesto en gran parte por agua, y el sistema circulatorio depende de ese equilibrio para transportar oxígeno, nutrientes y hormonas a todos los tejidos. Cuando el nivel de hidratación disminuye, la sangre se vuelve más espesa y el trabajo del sistema vascular se complica. En este artículo, el Dr. Fernando Biguria explica cómo la hidratación influye en la circulación, por qué beber agua protege las venas y qué hábitos pueden ayudarte a mantener una buena salud vascular. La relación entre hidratación y sistema circulatorio El sistema circulatorio funciona como una red de transporte que distribuye sangre por todo el organismo. Para que este sistema funcione correctamente, la sangre debe mantener una viscosidad adecuada, es decir, una consistencia que permita circular con facilidad por arterias, venas y capilares. Cuando el cuerpo está correctamente hidratado, el volumen de plasma —la parte líquida de la sangre— se mantiene estable. Esto permite que la sangre fluya con normalidad y que el corazón no tenga que realizar un esfuerzo excesivo para bombearla. Sin embargo, cuando existe deshidratación, incluso leve, la sangre se vuelve más concentrada y espesa. Este cambio puede dificultar la circulación y aumentar el riesgo de problemas vasculares. Cómo afecta la deshidratación a la circulación La falta de agua en el organismo puede generar varios efectos que afectan directamente al sistema vascular. Aumento de la viscosidad sanguíneaCuando el cuerpo pierde líquidos y no se reponen adecuadamente, el volumen plasmático disminuye. Esto provoca que la sangre sea más densa, lo que dificulta su circulación. Una sangre más espesa aumenta el esfuerzo que debe realizar el corazón para mantener el flujo sanguíneo y puede favorecer la formación de coágulos en personas con factores de riesgo.
Cuando la sangre circula con mayor dificultad, aumenta la probabilidad de que se formen coágulos, especialmente en las venas profundas de las piernas. Este fenómeno es particularmente relevante en situaciones como:
Cuando el cuerpo está deshidratado, puede aumentar la sensación de pesadez en las piernas, hinchazón o fatiga circulatoria, especialmente en personas con predisposición a insuficiencia venosa. La importancia de la hidratación en verano y en personas mayores Existen momentos y perfiles de población en los que la hidratación es especialmente importante para proteger la salud vascular. Temperaturas elevadas El calor provoca vasodilatación y aumenta la pérdida de líquidos a través del sudor. Esto puede favorecer la deshidratación si no se compensa con una ingesta adecuada de agua. Durante los meses de verano, es más frecuente observar síntomas como:
Personas mayores Con la edad, el mecanismo de la sed se vuelve menos eficiente. Muchas personas mayores no perciben la necesidad de beber agua con la misma intensidad que en edades más jóvenes. Esto aumenta el riesgo de deshidratación, lo que puede afectar tanto al sistema vascular como al cardiovascular. Por esta razón, es recomendable prestar especial atención a la hidratación en adultos mayores, incluso cuando no manifiesten sed. Cuánta agua necesita el cuerpo para mantener una buena circulaciónLas necesidades de hidratación pueden variar según la edad, el peso, la actividad física o las condiciones ambientales. Sin embargo, como orientación general, la mayoría de los adultos debería consumir entre 1,5 y 2 litros de agua al día, aumentando esta cantidad en situaciones como:
Consejos para mejorar la hidratación y cuidar la salud vascular Mantener una buena hidratación es un hábito sencillo que puede tener un impacto positivo en la circulación. Algunas recomendaciones prácticas incluyen:
Un gesto simple con gran impacto en tus venas Cuidar la salud vascular no siempre requiere grandes cambios. En muchas ocasiones, hábitos simples como beber suficiente agua pueden marcar una diferencia importante en la circulación. Una buena hidratación ayuda a mantener la sangre fluida, reduce el riesgo de trombosis y mejora el retorno venoso, especialmente en personas con predisposición a problemas circulatorios. Por eso, prestar atención a la hidratación diaria no solo beneficia al organismo en general, sino que también es una forma efectiva de proteger nuestras arterias y venas a largo plazo. Las enfermedades vasculares suelen asociarse a síntomas evidentes como dolor intenso, varices muy visibles o problemas circulatorios graves. Sin embargo, la realidad es que muchas patologías vasculares comienzan con señales leves y fácilmente ignoradas.
El sistema vascular —formado por arterias, venas y capilares— es el encargado de transportar sangre, oxígeno y nutrientes a todo el cuerpo. Cuando algo empieza a fallar, el organismo suele enviar pequeñas señales de alerta mucho antes de que aparezcan complicaciones importantes. Reconocer estos signos tempranos puede marcar la diferencia entre un diagnóstico precoz y una enfermedad vascular avanzada. En este artículo, el Dr. Fernando Biguria explica cuáles son los síntomas iniciales que muchas personas pasan por alto y cuándo conviene acudir a una evaluación vascular. ¿Qué es una enfermedad vascular? Una enfermedad vascular es cualquier alteración que afecta al sistema circulatorio fuera del corazón. Esto incluye problemas en arterias, venas o capilares que dificultan el flujo normal de la sangre. Entre las patologías vasculares más frecuentes encontramos:
Señales tempranas de problemas vasculares Identificar los síntomas iniciales es clave para actuar a tiempo y evitar complicaciones. Pesadez o cansancio en las piernasUna de las señales más comunes es la sensación de piernas pesadas, especialmente al final del día. Muchas personas lo atribuyen simplemente al trabajo o al cansancio acumulado. Sin embargo, este síntoma puede indicar que el retorno venoso no está funcionando correctamente. Cuando las venas tienen dificultad para devolver la sangre hacia el corazón, esta se acumula en las extremidades inferiores, generando esa sensación de fatiga o presión. Hinchazón en tobillos o pies El edema leve en tobillos o pies es otro signo temprano de alteración circulatoria. Suele aparecer al final del día o después de pasar muchas horas sentado o de pie. Aunque puede parecer algo pasajero, la hinchazón recurrente puede indicar:
Aparición de arañas vasculares Las arañas vasculares o telangiectasias son pequeñas venas superficiales visibles bajo la piel. Aunque muchas veces se consideran solo un problema estético, en algunos casos pueden ser la primera señal de que existe una debilidad en el sistema venoso. Su presencia puede indicar que las válvulas venosas comienzan a perder eficacia, lo que favorece la aparición posterior de varices. Cambios de temperatura en las extremidades Sentir las piernas o los pies constantemente fríos, incluso cuando la temperatura ambiente es normal, puede ser un indicador de problemas de circulación arterial. Cuando las arterias no transportan suficiente sangre a las extremidades, los tejidos reciben menos oxígeno y calor, generando esa sensación de frío persistente. Este síntoma debe vigilarse especialmente en personas con factores de riesgo cardiovascular. Hormigueo o sensación de adormecimiento El hormigueo en piernas o pies no siempre está relacionado con problemas neurológicos. En muchos casos puede ser consecuencia de alteraciones en la circulación sanguínea. Cuando el flujo de sangre se reduce o se ralentiza, los tejidos pueden experimentar sensaciones de:
Factores de riesgo que favorecen la enfermedad vascular Además de los síntomas iniciales, existen factores que aumentan la probabilidad de desarrollar problemas vasculares. SedentarismoPasar muchas horas sentado o sin moverse reduce la activación del llamado “corazón periférico”, que son los músculos de las piernas encargados de ayudar al retorno venoso. El sedentarismo es uno de los factores más importantes en la aparición de insuficiencia venosa.
Si existen antecedentes familiares, es recomendable prestar especial atención a las primeras señales.
Además, los cambios hormonales —como embarazo o menopausia— pueden afectar la circulación venosa y favorecer la aparición de problemas vasculares.
Es recomendable acudir a un especialista si aparecen:
Escucha las señales del cuerpo Las enfermedades vasculares no suelen aparecer de forma repentina. En la mayoría de los casos, el cuerpo envía señales tempranas que muchas personas ignoran o consideran normales. Prestar atención a estos síntomas y actuar a tiempo puede prevenir problemas mayores y mejorar la calidad de vida. La salud vascular depende en gran parte de la prevención, el diagnóstico precoz y el seguimiento adecuado. Ante cualquier duda, una valoración especializada puede ayudar a identificar el origen del problema y establecer el tratamiento más adecuado. Cuando la tensión emocional también deja huella en el sistema vascularTodos sabemos que el estrés afecta el cuerpo: trastornos del sueño, tensión muscular, digestiones pesadas… Pero uno de sus impactos más silenciosos y peligrosos es el que ejerce sobre nuestras arterias y venas.
Aunque no lo veas ni lo sientas de inmediato, el estrés crónico tiene una profunda influencia sobre la salud vascular. Afecta la presión arterial, favorece la inflamación y altera la función del endotelio (la capa interna de los vasos sanguíneos). Es, en muchos casos, el detonante invisible de enfermedades que parecían tener otra causa. En este artículo, el Dr. Biguria analiza cómo actúa el estrés sobre el sistema circulatorio, qué signos deben alertarte y cómo empezar a proteger tus vasos… también desde lo emocional. ¿Qué es el estrés crónico y cómo afecta al cuerpo?El estrés agudo —como el que sentimos ante una emergencia puntual— es una respuesta normal y adaptativa. Activa el sistema nervioso simpático, aumenta el ritmo cardíaco y libera hormonas como el cortisol y la adrenalina. El problema comienza cuando esta activación se mantiene en el tiempo, día tras día, sin descanso ni recuperación. Eso es el estrés crónico: una sobrecarga sostenida del sistema nervioso que mantiene al cuerpo en un estado de alerta permanente. Este estado prolongado tiene consecuencias fisiológicas directas sobre el sistema vascular:
Salud vascular y microbioma: ¿qué conexión hay entre tus intestinos y tus vasos sanguíneos?2/9/2026 Durante años, la salud cardiovascular se ha relacionado casi exclusivamente con la presión arterial, el colesterol o el sedentarismo. Sin embargo, una nueva pieza entra con fuerza en este rompecabezas: el microbioma intestinal.
Cada vez más estudios revelan una conexión directa entre el equilibrio (o desequilibrio) de nuestras bacterias intestinales y la salud de nuestras arterias y venas. En otras palabras: tus vasos sanguíneos también dependen de tu flora intestinal. En este artículo, el Dr. Biguria analiza esta relación invisible, cómo influye en la enfermedad vascular y qué hábitos pueden ayudarte a proteger tu sistema circulatorio desde el intestino. ¿Qué es el microbioma intestinal? El microbioma es el conjunto de microorganismos que viven en nuestro aparato digestivo, principalmente en el colon. Hablamos de billones de bacterias, virus, hongos y otros microbios que forman una comunidad viva, dinámica y única en cada persona. Estas bacterias no solo participan en la digestión: también regulan el sistema inmunológico, producen vitaminas, modulan la inflamación… y ahora sabemos que también influyen en la salud cardiovascular. ¿Cómo afecta el intestino a las arterias? El vínculo entre intestino y sistema vascular es complejo, pero hay tres mecanismos principales que explican esta conexión: 1. Inflamación sistémica Un microbioma desequilibrado (disbiosis) puede provocar un estado de inflamación crónica de bajo grado. Esta inflamación afecta directamente al endotelio vascular (la capa interna de las arterias), haciéndolo más vulnerable a lesiones, placas y trombos. 2. Producción de metabolitos dañinos Ciertas bacterias intestinales metabolizan nutrientes como la colina o la L-carnitina (presentes en carnes rojas y huevos) en una sustancia llamada TMAO (óxido de trimetilamina), que se ha relacionado con:
3. Alteración del metabolismo lipídico y de la glucosa Un microbioma sano regula mejor el metabolismo de las grasas y la insulina. La disbiosis, por el contrario, se asocia con resistencia a la insulina, hiperglucemia y aumento de triglicéridos, factores todos que dañan progresivamente las arterias. ¿Qué enfermedades vasculares se relacionan con la disbiosis? Aunque aún es un campo en expansión, ya se han encontrado vínculos sólidos entre un microbioma alterado y las siguientes condiciones:
Factores que alteran tu microbioma y afectan tu sistema vascular Existen múltiples elementos que pueden dañar la diversidad y el equilibrio de tu microbiota intestinal:
¿Y qué alimentos o hábitos protegen la salud intestinal y vascular? La buena noticia es que el microbioma se puede modificar, y con ello, reducir el riesgo vascular. Los hábitos más protectores incluyen:
¿Cómo se evalúa el estado del microbioma? Existen análisis específicos que permiten estudiar la composición del microbioma, aunque no están aún integrados en la práctica clínica habitual. Sin embargo, el seguimiento vascular sí puede alertar de sus consecuencias, incluso antes de que se manifiesten síntomas digestivos. Por eso, en pacientes con factores de riesgo vascular sin causa aparente, inflamación crónica o antecedentes de enfermedad precoz, conviene tener en cuenta el eje intestino-circulación. Tus venas también dependen de tus bacterias La salud vascular ya no puede entenderse sin mirar al intestino. Un microbioma equilibrado no solo mejora la digestión: también regula la inflamación, modula el metabolismo y protege tus arterias y venas de procesos silenciosos pero peligrosos. Cuidar lo que comes, cómo te mueves y cómo gestionas el estrés es una forma real y eficaz de cuidar tu sistema circulatorio. Y si ya hay factores de riesgo o antecedentes vasculares, un enfoque integral —donde también se tenga en cuenta el intestino— puede marcar la diferencia. Vascularización en deportistas de alto rendimiento: cuando el músculo exige más vasculatura2/9/2026 El músculo entrenado no solo gana volumen, potencia o resistencia. También reclama una red vascular más eficiente que le permita oxigenarse, nutrirse y recuperarse con rapidez.
Y ahí entra en juego un concepto fundamental para el rendimiento y la salud: la vascularización funcional. Tanto en deportes de fondo como de fuerza, el sistema vascular se adapta al esfuerzo sostenido, pero no siempre lo hace al ritmo del atleta. Cuando la vascularización se queda corta, pueden aparecer desde caídas de rendimiento hasta problemas clínicos más serios como síndrome compartimental, claudicación inducida por ejercicio o trombosis venosa asociada a esfuerzo. Hoy hablamos de cómo se adapta la red vascular al deporte de alto nivel, qué señales indican que no lo está haciendo bien y cuándo conviene una evaluación vascular específica. Más músculo, más sangre: una demanda fisiológica constante Durante el ejercicio intenso, el flujo sanguíneo puede multiplicarse por 20 o más en la zona muscular activa. Para sostener ese flujo sin colapsos, el cuerpo se adapta mediante:
Cuanto más intenso y prolongado el estímulo, más exigente es la demanda vascular. El problema aparece cuando esas adaptaciones son insuficientes, tardías o ineficaces. ¿Qué pasa cuando la vascularización no alcanza? Aunque el deportista entrene correctamente, hay situaciones en las que la red vascular no se desarrolla al nivel que requiere el músculo. Esto puede deberse a:
Estos síntomas pueden pasar desapercibidos en la autopercepción del deportista, pero son pistas importantes. Trastornos vasculares frecuentes en atletas A pesar de su buen estado físico, los deportistas también pueden desarrollar patologías vasculares específicas del esfuerzo, muchas veces infradiagnosticadas: 1. Claudicación inducida por ejercicio Se produce cuando hay una obstrucción parcial en una arteria (frecuente en la ilíaca externa en ciclistas o corredores) que no genera síntomas en reposo pero sí durante el ejercicio. El músculo se queda sin aporte adecuado y aparece dolor, debilidad o bloqueo. 2. Síndrome de atrapamiento poplíteo Afecta a jóvenes deportistas con hipertrofia muscular. El músculo comprime la arteria poplítea en determinados gestos, provocando isquemia transitoria. 3. Trombosis venosa asociada a esfuerzo (síndrome de Paget-Schroetter) Se presenta en deportes de tren superior (remo, escalada, halterofilia), donde hay compresión repetitiva de la vena subclavia, generando inflamación y trombosis. 4. Varices y reflujo venoso en atletas Aunque se asocian a vida sedentaria, los deportes de impacto (crossfit, running, fútbol) también pueden generar reflujo venoso secundario al estrés mecánico crónico sobre las válvulas. ¿Cuándo debe un deportista valorar su salud vascular? No todos los atletas necesitan estudios vasculares. Pero sí deberían considerarlo quienes:
Prevención y control: claves para una vascularización funcional La vascularización adecuada no solo se entrena, también se cuida. Estos puntos son clave para todo deportista:
Más allá del músculo, están las venas y las arterias El músculo no entrena solo. Necesita una red vascular capaz de acompañar su rendimiento sin fallos. Y aunque el cuerpo humano es eficiente, no es infalible: incluso en atletas, pueden surgir disfunciones vasculares que limiten el rendimiento… o la salud. La clave está en conocer los riesgos, escuchar al cuerpo y actuar a tiempo. Porque cuando el músculo pide más, las venas y arterias también deben estar listas para responder. Dormir mal no solo agota. También puede afectar seriamente a la salud de tus arterias y venas.
La apnea del sueño es mucho más que ronquidos o fatiga. Se trata de un trastorno respiratorio que interrumpe el flujo de oxígeno mientras dormimos y que, mantenido en el tiempo, tiene un impacto directo sobre la salud cardiovascular y la circulación periférica. Aunque habitualmente se asocia a problemas cardíacos o hipertensión, cada vez hay más evidencia que relaciona la apnea con enfermedad arterial periférica, insuficiencia venosa, trombosis e inflamación vascular crónica. ¿Qué es la apnea del sueño? La apnea obstructiva del sueño (AOS) es una condición en la que la vía aérea superior colapsa de forma repetida durante el sueño, interrumpiendo la respiración por unos segundos o incluso minutos. Esto provoca:
¿Cómo afecta a las arterias y venas? Aunque la apnea parece una condición respiratoria, su verdadero impacto es sistémico, y la circulación está entre los órganos más afectados. 1. Hipoxia intermitente: enemigo vascular silencioso Cada episodio de apnea reduce la entrada de oxígeno al organismo. Esta hipoxia repetida activa mecanismos inflamatorios, incrementa la liberación de radicales libres y daña el endotelio (la capa interna de los vasos sanguíneos). Con el tiempo, este daño favorece:
Durante los eventos de apnea, hay variaciones importantes en la presión torácica y abdominal, que dificultan el retorno venoso. Esto puede agravar cuadros de insuficiencia venosa, favorecer la aparición de várices y empeorar la sintomatología en piernas (hinchazón, pesadez, calambres). 3. Activación del sistema simpático Cada microdespertar genera una descarga de adrenalina y cortisol. Este estado de "alarma crónica" mantiene una presión arterial elevada, altera el tono vascular y contribuye a la rigidez de los vasos. Apnea del sueño y enfermedad arterial periférica Diversos estudios han encontrado una asociación directa entre apnea del sueño y enfermedad arterial periférica (EAP), una condición en la que las arterias que llevan sangre a las piernas se estrechan o bloquean. Pacientes con apnea moderada o severa tienen:
Apnea, trombosis y riesgo venoso Además del daño arterial, la apnea se ha relacionado con un mayor riesgo de trombosis venosa profunda (TVP). La hipoxia, la inflamación crónica y la alteración del flujo venoso aumentan la posibilidad de formación de coágulos, especialmente en personas con factores de riesgo adicionales: sedentarismo, obesidad, antecedentes familiares o viajes prolongados. Una apnea no tratada puede multiplicar ese riesgo, incluso sin que el paciente lo perciba. ¿Quién debe preocuparse? Aunque la apnea del sueño puede afectar a cualquier persona, hay grupos con mayor riesgo vascular asociado:
Si ya has sido diagnosticado de apnea del sueño, hay medidas clave que pueden reducir el riesgo vascular:
Cuidar el sueño también es cuidar tus arterias La apnea del sueño no solo quita energía. Puede deteriorar silenciosamente el sistema vascular, empeorar enfermedades ya presentes y aumentar el riesgo de eventos graves. La buena noticia es que con un diagnóstico a tiempo y el tratamiento adecuado, es posible proteger arterias, venas y calidad de vida. Si tienes síntomas o factores de riesgo, consulta con un especialista. Porque a veces, lo que parece solo cansancio, es una señal del sistema vascular pidiendo atención. Pasamos más horas sentados que nunca. Frente al ordenador, frente al móvil, frente a una pantalla que no se apaga ni en el trabajo, ni en casa.
Y aunque el impacto de este estilo de vida sobre la vista, la postura o el sueño es ya bien conocido, hay una consecuencia silenciosa de la que se habla poco: el daño que este sedentarismo provoca en nuestra circulación venosa. El retorno venoso es un proceso clave para la salud vascular. Si se ralentiza o bloquea, aparecen síntomas como pesadez, edema, varices… y en algunos casos, complicaciones más serias como la trombosis venosa profunda. Y sí: sentarse durante horas, sin moverse, con las piernas dobladas, frente a una pantalla, puede desencadenar todo esto. ¿Qué es el retorno venoso y por qué se ve afectado por el sedentarismo? El sistema venoso se encarga de llevar la sangre de vuelta al corazón desde las extremidades. A diferencia del sistema arterial, que tiene la fuerza del bombeo cardíaco, el venoso depende de tres factores clave:
La sangre se acumula en las extremidades, la presión venosa aumenta, y se desencadenan los primeros síntomas. Síntomas frecuentes en personas con vida digital sedentaria
Pero en realidad, son avisos claros de que el retorno venoso está fallando. El entorno digital como nuevo factor de riesgo vascular Hoy, gran parte del sedentarismo no viene del ocio, sino del trabajo. Profesionales de oficina, diseñadores, programadores, administrativos, estudiantes… La tecnología ha mejorado muchas cosas, pero también ha cambiado cómo nos movemos (o cómo dejamos de hacerlo). Lo que antes era un rato frente a la pantalla, ahora es el día completo: 8 horas trabajando, 2 horas con el móvil, 3 viendo series… y apenas 1 hora de movimiento real. El cuerpo no está diseñado para eso. Y el sistema venoso, mucho menos. Consecuencias a largo plazo: más allá de la pesadez Cuando este estilo de vida se mantiene en el tiempo, las consecuencias pueden ser más serias:
¿Qué se puede hacer? La buena noticia es que gran parte de estos problemas se pueden prevenir con pequeños cambios diarios, sin necesidad de dejar el trabajo ni desconectarse de la tecnología. 1. Microactividad cada hora Levantarse, caminar dos minutos, estirarse, mover tobillos y pantorrillas. El cuerpo necesita movimiento constante para que la circulación fluya. 2. Postura adecuada Evitar cruzar las piernas, mantener los pies apoyados en el suelo, y usar un reposapiés si es necesario. La ergonomía también es vascular. 3. Uso de medias compresoras En pacientes con antecedentes venosos, várices visibles o síntomas persistentes, el uso de medias de compresión médica durante la jornada laboral mejora el retorno venoso y alivia la sintomatología. 4. Hidratación y alimentación Beber agua con frecuencia, reducir el exceso de sal y evitar alimentos inflamatorios contribuye a mantener una sangre menos viscosa y un sistema venoso más eficiente. 5. Valoración médica preventiva No hay que esperar a que las várices estén marcadas o los síntomas sean incapacitantes. Una consulta a tiempo puede detectar problemas antes de que se compliquen. Moverse también es medicina El sedentarismo digital ha llegado para quedarse. Pero sus consecuencias no tienen por qué hacerlo. Pequeños cambios diarios, una postura más consciente y una revisión vascular periódica pueden marcar la diferencia entre vivir con molestias o vivir con ligereza. Porque al final, el cuerpo siempre avisa. Solo hay que aprender a escucharlo… incluso cuando estás frente a una pantalla. ¿Trabajas muchas horas sentado y ya notas molestias en las piernas? ¿Tienes várices o antecedentes familiares y pasas demasiado tiempo sin moverte? Reserva tu consulta con el Dr. Fernando Biguria y descubre cómo cuidar tu salud venosa sin desconectarte de tu vida. El envejecimiento vascular no es solo una cuestión de años. Es una consecuencia directa del estilo de vida que llevamos.
Y entre todos los factores que lo aceleran o lo ralentizan, la alimentación ocupa un lugar central. Las arterias, venas y capilares envejecen cuando se inflaman, se endurecen, acumulan depósitos o pierden su capacidad de respuesta. Por suerte, ciertos alimentos y nutrientes pueden protegerlos, ralentizar ese proceso y mejorar la salud circulatoria a cualquier edad. En este artículo, el Dr. Fernando Biguria analiza qué comer —y qué evitar— si lo que buscas no es solo vivir más… sino vivir mejor, con un sistema vascular más joven y funcional. ¿Qué significa “envejecimiento vascular”? El sistema vascular envejece cuando:
Nutrientes clave para unas arterias jóvenes Grasas saludables: el escudo invisible Las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas (como las del aceite de oliva virgen extra, aguacate, frutos secos o pescado azul) reducen la inflamación endotelial, mejoran el perfil lipídico y protegen contra la rigidez arterial. En cambio, las grasas trans o saturadas en exceso (bollería industrial, embutidos grasos, frituras…) aceleran el deterioro vascular. Polifenoles: antioxidantes con efecto real Los polifenoles son compuestos vegetales con efecto antioxidante y antiinflamatorio. Se encuentran en:
Magnesio, potasio y sodio: el trío que regula la presión
Vitamina C y vitamina E: protectores vasculares
¿Qué alimentos priorizar en una dieta vascular saludable? Una alimentación protectora para tus vasos sanguíneos debería estar basada en:
¿Y los suplementos? ¿Son necesarios? En algunos casos, sí. Especialmente en pacientes con déficits diagnosticados o con necesidades aumentadas (postquirúrgicos, adultos mayores, personas con enfermedades autoinmunes o inflamatorias). Algunos suplementos con respaldo científico incluyen:
Lo que sí envejece tus vasos (y rápido) Hay alimentos y hábitos que claramente aceleran el envejecimiento vascular:
Comer bien también es medicina Cada día, con cada comida, eliges en qué dirección envejece tu sistema vascular. Y lo más interesante es que no necesitas hacer dieta, sino entender cómo alimentar a tus arterias y venas con inteligencia. No se trata de prohibir, sino de priorizar. De llenar tu plato de alimentos que realmente nutren y protegen. De convertir la comida en una herramienta de salud, no en un factor silencioso de deterioro. Como siempre dice el Dr. Biguria: la cirugía es una solución, pero la prevención sigue siendo el mejor tratamiento. Y empieza en la mesa. Cambio climático, olas de calor o frío extremo y salud vascular: la incidencia estacional ampliada2/9/2026 El cambio climático no solo afecta al planeta. También afecta a nuestros cuerpos. Y en particular, al sistema vascular, que responde de forma directa a los cambios de temperatura, humedad, presión atmosférica y estrés térmico.
En las últimas décadas, hemos pasado de tener estaciones predecibles a experimentar olas de calor y frío cada vez más extremas, intensas y prolongadas. Esta nueva realidad tiene consecuencias clínicas tangibles: más ingresos por eventos cardiovasculares, mayor número de trombosis, crisis hipertensivas y empeoramiento de enfermedades venosas crónicas. En este artículo, el Dr. Fernando Biguria analiza cómo el clima extremo influye en la salud vascular y qué podemos hacer —como pacientes y como sociedad— para anticiparnos a estos cambios. El sistema vascular: un regulador térmico sensible Nuestros vasos sanguíneos no solo transportan oxígeno y nutrientes. También son el principal mecanismo de regulación térmica del cuerpo. Cuando hace calor, los vasos se dilatan para liberar calor a través de la piel (vasodilatación). Cuando hace frío, se contraen para conservar la temperatura interna (vasoconstricción). Este sistema funciona bien cuando los cambios son progresivos y suaves. Pero con exposiciones extremas —como una ola de calor de 45 °C o una entrada súbita de aire polar—, el sistema se ve forzado, y aparecen las crisis vasculares. Olas de calor: el enemigo silencioso de las venas El calor extremo puede tener un impacto directo sobre la circulación periférica: 🔥 Vasodilatación excesiva y edema Cuando la temperatura ambiente es muy alta, las venas se dilatan en exceso y pierden capacidad de contracción. Esto ralentiza el retorno venoso, acumula sangre en las piernas y genera:
⚠️ Riesgo de trombosis La deshidratación (común en verano) aumenta la viscosidad de la sangre, lo que favorece la formación de coágulos. Además, el sedentarismo derivado del calor —pasar muchas horas en casa o en reposo— puede agravar este riesgo. En pacientes con factores predisponentes (vuelos largos, obesidad, trombofilias, cirugía reciente), las olas de calor actúan como desencadenante de eventos trombóticos. Frío extremo: un reto para las arterias En el otro extremo térmico, el frío intenso también afecta al sistema vascular, especialmente arterial. ❄️ Vasoconstricción y crisis isquémicas Cuando la temperatura cae bruscamente, el cuerpo reduce el flujo sanguíneo a las extremidades para conservar el calor central. Esto puede provocar:
¿Qué dice la evidencia médica? Diversos estudios epidemiológicos han confirmado lo que ya se ve en consulta: Las temperaturas extremas aumentan la incidencia de eventos vasculares. Algunos datos relevantes:
¿Qué podemos hacer ante esta nueva realidad climática? 1. Adaptar la prevención al climaYa no basta con dar recomendaciones estacionales tradicionales. Hay que:
Es fundamental que las personas con patología venosa o arterial entiendan cómo responde su cuerpo al clima y qué síntomas no deben ignorar: pesadez que no cede, edema anómalo, cambios de color en extremidades, etc. 3. Valorar el impacto ambiental en cada diagnóstico En consulta, cada vez es más importante preguntar por la exposición térmica del paciente: si trabaja en exteriores, si tiene mala climatización en casa, si ha viajado a zonas con climas extremos. El clima ya es un factor clínico más. Conclusión: el clima cambia… y tu circulación también No podemos detener el cambio climático desde una consulta, pero sí podemos ayudar a nuestros pacientes a entender cómo afecta a su salud vascular y cómo protegerse ante condiciones extremas. Porque el calor y el frío no son solo una cuestión de incomodidad: son, cada vez más, desencadenantes silenciosos de eventos vasculares graves. En la consulta del Dr. Fernando Biguria, la prevención se adapta al clima, y el tratamiento siempre parte del conocimiento individual del paciente y de su entorno. ¿Notas que tus síntomas circulatorios empeoran en verano o invierno? ¿Tienes antecedentes de trombosis o enfermedad arterial y vives en una zona con clima extremo? Consulta con el Dr. Fernando Biguria para una valoración completa y un plan de cuidado vascular adaptado a ti… y al clima que te rodea. |
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